sábado, 14 de julio de 2012

Los falsos mitos ante las picaduras de medusa

Los falsos mitos ante las picaduras de medusa
Llega el verano y como cada año, cuando se producen altas temperaturas y tras un invierno de pocas lluvias, aparecen en las playas españolas, sobre todo mediterráneas, las medusas que en forma de plagas fondean cerca de la orilla picando a los bañistas.

El remedio para las picaduras de estos organismos de cuerpo gelatinoso es agua salada para limpiar la herida, aplicar compresas frías para el dolor y pomada, con antihistamínico o corticoides, para reducir la inflamación.

El internista del Hospital USP San Camilo de Madrid, el doctor Javier Montero desmiente que utilizar agua dulce u orina para limpiar la herida pueda servir para mejorar o reducir el dolor. Del mismo modo, afirma en una entrevista a Europa Press, que está contraindicado el uso de arena para cubrir o frotar la herida, ya que «solo se va a conseguir extender la erupción cutánea mucho más, porque se va a extender el tóxico».

Playas de Murcia, Huelva, Cádiz o Málaga son algunas de las que ya han sufrido estas plagas y sus consecuencias «crean alarma social», pese a ser un problema «general» de todos los veranos.

El motivo de su proliferación en ambientes cálidos oceánicos como el mediterráneo radica en circunstancias medioambientales como la escasez de lluvia, que reduce el agua dulce en las zonas costeras y que tan poco les gusta a estos celétereos.

Asimismo, los vientos y el aumento de los vertidos tóxicos «pueden crear un nutriente especial que favorezca la alimentación de estas medusas y su proliferación», favorecen su aparición.

La primera recomendación de este experto es seguir los consejos de los efectivos de Cruz Roja en las playas o, en su defecto, de los sistemas de vigilancia que activan el protocolo de información a los usuarios y que suelen informar dónde se encuentran los bancos de medusas. Una vez que no se ha podido prevenir la picadura de la medusa, Montero recuerda que «se trata de una incidencia menor», provocada por una sustancia tóxica que se encuentra en cápsulas en sus tentáculos y que se inyectan en la piel produciendo una erupción.

«El síntoma fundamental es el dolor y el picor local en la zona que entra en contacto con el tentáculo», explica. La mayoría de las picaduras suelen producirse en brazos y piernas, donde se observa una urticaria que ocasiona una marca como la que produce un látigo, una erosión con pústulas que «provocan un intenso picor y dolor a nivel local donde se encuentra la picadura».

«Habitualmente los síntomas no van a pasar de ahí», advierte, aunque existe un número reducido de pacientes que pueden presentar un shock anafiláctico por una reacción alérgica al tóxico de la medusa. Asimismo, recuerda, tienen que tener especial cuidado los bebés por tener un sistema inmunológico inmaduro, y las personas mayores, sobre todo aquellas que presentan patologías de base cardiovascular o están polimedicados.

EUROPA PRESS

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