sábado, 28 de julio de 2012

Los hongos son más frecuentes en verano debido a las altas temperaturas

Los hongos son más frecuentes en verano debido a las altas temperaturas
Si oímos la palabra 'hongo', nuestra mente probablemente evoque una especie de seres vivos pertenecientes a un reino diferente del animal o el vegetal. Y exactamente es así. Pero si pensamos en 'los hongos de verano', pensaremos además en contagio, infecciones y demás afecciones que estos microorganismos, molestos y tediosos, causan sobre todo en los meses verano.

"Se dice que hasta un 70% de la población ha sufrido hongos alguna vez en su vida", afirma la doctora Zulema Matías Martín, perteneciente al Colegio Oficial de Podólogos de Madrid.

Los hongos son microorganismos que puede ocasionar micosis, es decir, enfermedades infecciosas de la piel y onicomicosis, que son infecciones causadas en las uñas. A veces también, indica la podóloga puede producir infecciones por la habilidad de debilitar los tejidos desvitalizados.

La población más sensible es la comprendida entre los 20 y 35 años, ya que "son las que tienen más contacto con las zonas propensas", asegura. Por su parte, el doctor Julio García Rodríguez, médico microbiólogo del Servicio de Microbiología del Hospital La Paz de Madrid, explica la distinción entre micosis profundas y superficiales. Las primeras ocurren sólo en pacientes inmunodeprimidos, y las segundas se dan en todo tipo de pacientes y afectan a la piel, pelo y uñas que son elementos con mucha queratina, una sustancia que "gusta mucho a los hongos". La llamada tiña o dermatofitosis que pueden afectar a todo el cuerpo (tiña corporal) al cuero cabelludo (tiña de la cabeza) o a los pies (el famoso 'pie de atleta').

Pero no sólo estas infecciones aparecen en los meses de verano, aunque es cierto que es la época donde más casos hay, ya que "las altas temperaturas propaga con mayor facilidad el contagio", indican los especialistas.

En la uña, lo más común es el engrosamiento, explica Matías Martín, una coloración negra o amarillenta y si está muy afectada, una posible caída. Por el contrario, en la piel, prosigue, se nota el tejido desvitalizado, picores y rojeces.

En cuanto a su contagio, "los hongos aparecen por tres mecanismos", asegura Vanesa Maurí, médico de familia del Cap les Corts-Hospital Clínic de Barcelona. Un primer mecanismo, es el contagio de persona a persona. Esto provoca grandes epidemias en medios urbanos, como colegios, duchas o piscinas.

Un segundo mecanismo, sigue explicando, se produce a través de los animales que nos infectan ocasionalmente al tener contacto con perros, gatos y conejos. Y un tercero, es el que se contagia a través del suelo: "se alimenta de queratina desprendida de personas y animales".

No es ningún mito que se produzcan más contagio en veranos, "esto es totalmente cierto", apunta la doctora. Pues el calor y la humedad son "el medio ideal" para su reproducción. Del mismo modo, el doctor del Hospital de la Paz añade además que hacemos más deporte lo que facilita el traumatismo y maceración de la piel, uñas, etc.

Beatriz G. Portalatín | ELMUNDO.es

sábado, 14 de julio de 2012

Los falsos mitos ante las picaduras de medusa

Los falsos mitos ante las picaduras de medusa
Llega el verano y como cada año, cuando se producen altas temperaturas y tras un invierno de pocas lluvias, aparecen en las playas españolas, sobre todo mediterráneas, las medusas que en forma de plagas fondean cerca de la orilla picando a los bañistas.

El remedio para las picaduras de estos organismos de cuerpo gelatinoso es agua salada para limpiar la herida, aplicar compresas frías para el dolor y pomada, con antihistamínico o corticoides, para reducir la inflamación.

El internista del Hospital USP San Camilo de Madrid, el doctor Javier Montero desmiente que utilizar agua dulce u orina para limpiar la herida pueda servir para mejorar o reducir el dolor. Del mismo modo, afirma en una entrevista a Europa Press, que está contraindicado el uso de arena para cubrir o frotar la herida, ya que «solo se va a conseguir extender la erupción cutánea mucho más, porque se va a extender el tóxico».

Playas de Murcia, Huelva, Cádiz o Málaga son algunas de las que ya han sufrido estas plagas y sus consecuencias «crean alarma social», pese a ser un problema «general» de todos los veranos.

El motivo de su proliferación en ambientes cálidos oceánicos como el mediterráneo radica en circunstancias medioambientales como la escasez de lluvia, que reduce el agua dulce en las zonas costeras y que tan poco les gusta a estos celétereos.

Asimismo, los vientos y el aumento de los vertidos tóxicos «pueden crear un nutriente especial que favorezca la alimentación de estas medusas y su proliferación», favorecen su aparición.

La primera recomendación de este experto es seguir los consejos de los efectivos de Cruz Roja en las playas o, en su defecto, de los sistemas de vigilancia que activan el protocolo de información a los usuarios y que suelen informar dónde se encuentran los bancos de medusas. Una vez que no se ha podido prevenir la picadura de la medusa, Montero recuerda que «se trata de una incidencia menor», provocada por una sustancia tóxica que se encuentra en cápsulas en sus tentáculos y que se inyectan en la piel produciendo una erupción.

«El síntoma fundamental es el dolor y el picor local en la zona que entra en contacto con el tentáculo», explica. La mayoría de las picaduras suelen producirse en brazos y piernas, donde se observa una urticaria que ocasiona una marca como la que produce un látigo, una erosión con pústulas que «provocan un intenso picor y dolor a nivel local donde se encuentra la picadura».

«Habitualmente los síntomas no van a pasar de ahí», advierte, aunque existe un número reducido de pacientes que pueden presentar un shock anafiláctico por una reacción alérgica al tóxico de la medusa. Asimismo, recuerda, tienen que tener especial cuidado los bebés por tener un sistema inmunológico inmaduro, y las personas mayores, sobre todo aquellas que presentan patologías de base cardiovascular o están polimedicados.

EUROPA PRESS

sábado, 7 de julio de 2012

De noche todos los humanos son miopes

De noche todos los humanos son miopes
Con una técnica utilizada en astronomía, científicos de la Universidad de Murcia han medido cómo el ojo humano se hace miope en la oscuridad. Sus conclusiones revelan que es un fenómeno universal, que no supone un riesgo para la conducción nocturna y que está causado por un fallo en el sistema de acomodación del ojo.

Las causas de la miopía nocturna, un misterio que traía de cabeza a astrónomos y militares desde el siglo XVIII, ha sido desvelado por científicos de la Universidad de Murcia (UMU) en la revista científica PLoS ONE. Pablo Artal y su equipo del Laboratorio de Óptica (LOUM) han utilizado tecnologías ópticas avanzadas desarrolladas por ellos mismos basadas en la óptica de los telescopios.

Su estudio revela que la miopía nocturna es un fenómeno que experimentan todos los humanos, que su impacto en la visión es menor de lo que se creía y que no es necesario usar gafas o lentillas especiales para corregirla, dado que el cambio miópico que experimenta el ojo al anochecer es mínimo y solo tiene importancia en condiciones de muy baja iluminación.

“Este fenómeno, uno de los enigmas más antiguos de la fisiología visual, se debe a un mecanismo de sobreacomodación del cristalino del ojo en la oscuridad. Con nuestro estudio quedan descartadas la aberración cromática y la aberración esférica como causantes de la miopía nocturna, como antes se pensaba”, apunta Artal a SINC.

La miopía es el defecto de la visión causado por la incapacidad de las lentes del ojo, la córnea y el cristalino, para enfocar correctamente los objetos lejanos. La miopía nocturna se produce cuando hay poca luz y afecta por igual a miopes y no miopes.

Los expertos del LOUM defienden que la contaminación lumínica actual impide niveles extremos de oscuridad que supongan un riesgo a la hora de conducir o realizar actividades profesionales, por lo que, si una persona sufre una pérdida de visión notable durante la noche, obedecerá a patologías ajenas a este fenómeno.

Rebate los resultados anteriores

Al carecer de la tecnología para realizar mediciones más precisas, hasta ahora se creía que este fenómeno mermaba la agudeza visual en un 15%, que se producía una miopía de 1,5 dioptrías –una cifra muy significativa– y que era el posible detonante de muchos accidentes de tráfico. En los años ‘80 se popularizó el uso de gafas especiales durante la conducción nocturna para corregir la pérdida de agudeza visual.

El equipo de Artal ha probado que estos valores no corresponden con la realidad. “Clínicamente, se pueden producir síntomas visuales por desenfoques tan pequeños como 0,5 dioptrías, pero estos solo se superan en la miopía nocturna en condiciones inusualmente bajas de luminosidad”, afirman.

En su laboratorio desarrollaron un dispositivo experimental basado en la óptica adaptativa, una técnica de la astronomía que elimina el efecto de turbulencia atmosférica en los telescopios. Con este instrumento de luz infrarroja, midieron el nivel de miopía inducida por la oscuridad en el ojo en diferentes condiciones ópticas. Los investigadores hicieron mediciones en ocho sujetos con visión normal, con edades comprendidas entre los 24 y 49 años...

SINC

jueves, 5 de julio de 2012

La apnea del sueño empeora en el invierno

La apnea del sueño empeora en el invierno
Un estudio realizado por investigadores brasileños ha confirmado que los pacientes con apnea del sueño sufren más problemas respiratorios durante los meses de más fríos del año. Hasta ahora ya se había confirmado que los cambios de peso y las alergias estacionales aumentaban el número de privaciones respiratorias durante la noche. «Se registraron más eventos relacionados con trastornos respiratorios durante el sueño invierno que en otras temporadas», explica el coordinador del estudio Cristiane María Cassol de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul.

El trabajo, publicado recientemente en Chest, busca conocer el impacto de los cambios de clima sobre estos pacientes. Para ello utilizó datos de pacientes de una clínica del sueño, vigilando especialmente las veces que el descanso de los pacientes se vio perturbado por las pausas en la respiración.

Tras incluir a más de 7.500 pacientes, los investigadores han llegado a la conclusión que podrían ser varias las causas, aunque coge peso que en invierno se intensifica los problemas en las vías respiratorias superiores, lo que intensifican la gravedad de los síntomas; también señalan que el uso de chimeneas podría aumentar sus prevalencia ya que el humo de la madera para calentar los hogares aumenta también problemas en la vías respiratorias.

Luego, los investigadores compararon la gravedad de la apnea de los pacientes teniendo en cuenta las condiciones climáticas de la época, como la humedad, la temperatura y la contaminación del aire. Los pacientes que se estudiaron en los meses más fríos durante la tenía más descansos durante la noche en la respiración que aquellos que buscaron tratamiento durante los meses más cálidos.

Durante el invierno, los pacientes dejaron de respirar un promedio de 18 veces por hora en comparación con las 15 veces por hora durante el verano. Asimismo, en la clínica se pudo observar pacientes con problemas graves más graves en invierno, hasta contabilizar que dejaron de respirar más de 30 veces por hora.

Asimismo, se descubrió que ciertas condiciones meteorológicas, tales como alta presión atmosférica y la humedad y los altos niveles de monóxido de carbono contaminante del aire, empeoran los casos de apnea. Aunque, el estudio no pudo determinar si era el mismo clima que fue responsable de las apneas más graves.

EUROPA PRESS