lunes, 30 de enero de 2012

La lactancia materna disminuye el riesgo cardiovascular en niños y adolescentes

La lactancia materna disminuye el riesgo cardiovascular en niños. Imagen: Desiree Fawn
Un estudio en el que han colaborado la UPV/EHU y el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) destaca que una prolongada lactancia materna reduce el riesgo cardiovascular en niños y adolescentes. La investigación, que se ha realizado sobre niños y adolescentes suecos y estonios, concluye que al crecer los niños que han recibido al menos tres meses de lactancia materna exclusiva presentan mejoras evidentes en su salud cardiovascular respecto a los que han sido alimentados principalmente con biberón.

Los niños y adolescentes que han recibido una lactancia prolongada tienen un 6% menos de riesgo cardiovascular, lo que lo convierte en un factor más importante que la obesidad en el control de la salud cardiovascular. Así lo indican dos nuevos estudios liderados por Idoia Labayen, profesora de nutrición en la Facultad de Farmacia en la UPV/EHU.

Los resultados de estos trabajos, publicados en la edición de enero de la revistas American Journal of Clinical Nutrition, la más importante del mundo en el campo de la nutrición, y en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine y en los que también han participado Jonatan Ruiz y Francisco Ortega de la Universidad de Granada y Helle Loit, Jaanus Harro, Inga Villa, Toomas Veidebaum y Michael Sjostrom del Instituto Karolinska, revelan que los niños lactantes presentan mejores valores en capacidad aeróbica, niveles de colesterol, inflamación o presión sistólica.

Para la realización de las distintas pruebas, la investigación ha contado con la colaboración de personal médico sueco y estonio que ha realizado exámenes de salud a 1.025 niños de 9 y 10 años, y 971 adolescentes de 15 y 16 años en sus respectivos países. De forma previa al estudio, se les preguntaba a las madres si sus hijos habían sido exclusivamente alimentados mediante lactancia materna y, de haberlo hecho, durante cuánto tiempo.

En las pruebas, además de tomar ciertas medidas como talla o peso, se realizaron análisis de sangre en los que se detectaron los valores de inflamación o el fibrinógeno, cuya presencia se relaciona con una mayor coagulación de la sangre lo que aumenta el riesgo de arterosclerosis, y además de estos análisis, se midió la capacidad aeróbica de los participantes mediante pruebas de esfuerzo.

Esta es la primera investigación en la que todos estos factores han podido ser tenidos en cuenta, en parte por el alto coste económico que supone su evaluación, y también, porque como sucede en el caso de la capacidad aeróbica máxima, éste ha sido un factor de riesgo cardiovascular desconocido hasta hace poco. En la actualidad, distintos trabajos han demostrado que la capacidad aérobica máxima es un marcador de salud cardiovascular, y uno de los mejores predictores de mortalidad en individuos de todas las edades.

A falta de estudios posteriores sobre periodos de lactancia más largos que lo confirmen, la investigación en la que ha participado Labayen indica que los beneficios máximos de la lactancia materna se alcanzan a los tres meses, ya que no se aprecian diferencias significativas entre el tercer y sexto mes. A partir del sexto mes además, los niños ya no se alimentan exclusivamente de leche, sino que empiezan a diversificar su alimentación. No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) recomiendan que la lactancia materna se mantenga de forma parcial durante los tres primeros años de vida del niño.

UPV/EHU | SINC

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